Jueces y jaljas mallkus articulan fuerzas contra la violencia machista

En Tiwanaku, los jueces y los jaljas mallkus, trabajaron para unificar las jurisdicciones legales ordinaria e indígena originaria campesina. El proyecto, impulsado desde el Servicio Legal Integral Municipal (SLIM), es apoyado por una gran Red ciudadana, de la que participan autoridades, sociedad civil, un ejército de promotoras comunitarias y medios de comunicación.

Todo comenzó en el SLIM

“Hay casos que nosotros podemos solucionar, como una pelea o una riña, pero si se trata de agresiones físicas, violencia sexual y hasta muertes, no nos compete sino a la justicia ordinaria, porque si lo ocultamos, podríamos ser cómplices”.

Así resume Efraín Condori, mallku ejecutivo cantonal de la Marka Tiwanaku, el nuevo espíritu de la administración de justicia en este municipio paceño, que ha logrado unificar las jurisdicciones ordinaria y originaria para la atención de casos de violencia hacia las mujeres.

Este avance institucional sin precedentes en la historia de esta ciudad, cuna de la milenaria cultura del mismo nombre, no habría sido posible sin el impulso inicial del Servicio Legal Integral Municipal (SLIM), liderado en su momento por Rossmery Conde, quien difundió los alcances de la Ley 348 (Le Integral de lucha contra la violencia), para que las autoridades originarias encargadas de administrar la justicia, jaljas mallkus en aymara, reconozcan que el resarcimiento para las víctimas de este mal solo se alcanza si los agresores son sometidos a la jurisdicción ordinaria, de acuerdo con lo establecido en la norma.

Este proceso de sensibilización e información se realizó a través de talleres que beneficiaron a las y los jaljas de las comunidades, que fueron los primeros en reconocer la importancia de este proyecto.

Una Red ciudadana blinda a Tiwanaku contra la violencia

Para el Gobierno Municipal de Tiwanaku la eliminación de la violencia contra la mujer es una prioridad. Para ello, han conformado una gran red ciudadana e institucional que trabaja en la información, prevención y atención a las víctimas de este mal.

“No somos menos”

Martina Cruz Osco vive en la comunidad Pircuta en Tiwanaku. Desde hace unos años es promotora comunitaria. Tomó esta decisión porque sufrió violencia sicológica en la adolescencia y quiere sumarse en la batalla contra este mal. Participó en el proceso de sensibilización del SLIM y, tras adquirir esos conocimientos, diariamente hace realidad su sueño: ayudar a sus compañeras y vecinas para frenar la violencia.

“En el SLIM nos hemos enterado que hay una Ley (Integral de lucha contra la violencia hacia las mujeres). Hemos pasado un curso en Tiwanaku. Esa vez yo era autoridad y después he continuado, porque hay una ley para nosotras, las mujeres. Debemos ser tratadas por igual, no somos menos”.

Corresponsabilidad contra la violencia

Los logros de Tiwanaku para frenar la violencia machista fue un esfuerzo de todos y todas. Además del trabajo de la exfuncionaria Conde y de las autoridades originarias, otras organizaciones sociales se sumaron a la causa. Por ejemplo: la Organización de Mujeres Aymaras del Kollasuyo (OMAK); instituciones estatales, Gobierno Municipal y la Policía; promotoras comunitarias voluntarias; y medios de comunicación.

Las mujeres de OMAK apoyaron en la realización de los talleres, ellas, en su mayoría, son sobrevivientes de la violencia y no quieren que sus pares recorran ese camino.

La radio Kollasuyo Marka dio cobertura a este proyecto y realizó una campaña para que la población y las autoridades locales se apropiaran de esta temática.

El Gobierno Municipal subió el presupuesto del SLIM y varias organizaciones públicas y de la sociedad civil sumaron esfuerzos para trabajar en Red.

En la actualidad, los nuevos responsables del SLIM continúan con esta labor y han sido claves en la organización de la citada red.

Esta experiencia se cumplió en el marco del concurso Ojo con la Violencia, una iniciativa del PADEM, proyecto financiado por la Cooperación Suiza en Bolivia, implementado por Solidar Suiza.

Compartiendo ideas y conocimientos

La ciudadanía de Tiwanaku le dijo alto a la violencia con información, apertura y diálogo. Tras conocer los derechos que garantizan la vida de las mujeres, las autoridades originarias reconocieron que no deben impulsar procesos de conciliación entre las parejas, porque la vida de las víctimas está en riesgo.

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Guardianes de una cultura precolonial

El municipio de Tiwanaku está considerado como el principal custodio del sitio arqueológico más importante de Bolivia. Este alberga los restos de las edificaciones de una de las ciudades más antiguas del mundo andino.

Las ruinas de esa cultura ocupan un área de 30 hectáreas y, en el sector colindante, se levanta el pueblo y las comunidades rurales. El municipio alberga a 12.189 habitantes; 6.144 son mujeres y 6.045, hombres, de acuerdo con datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2012.

El municipio se encuentra a 15 kilómetros de distancia de la ciudad de La Paz. Su población basa su economía principalmente en la actividad agrícola: hay producción de papa, cebada, tarwi, oca, quinua y otros cultivos. También hay una incipiente producción ganadera.